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martes, 16 de agosto de 2016

This house is not for sale - Bon Jovi

FUENTE
Hace casi un año que abrí este blog y nunca le he dedicado una entrada propiamente dicha a Bon Jovi. Sí que os he hablado de ellos en alguna entrada, así de pasada, pero jamás he escrito una entrada únicamente sobre ellos ni sobre su música. Eso es pecado; voy a flagelarme y vuelvo. 

Antes de escribir sobre su nuevo single, que se hizo público el viernes pasado, me parece correcto explicaros un poco mi historia con el grupo para que entréis en situación y empecéis a entender todo lo que siento por ellos, que es mucho. Los conozco bien desde hace unos... doce años más o menos, cuando una tarde en la que estaba sola en casa me encontraba viendo el canal musical VH1, en el que suelen poner música antigua (o al menos antes lo hacían, ahora ya no lo sé). El caso es que justamente estaban poniendo este videoclip y recuerdo que ya estaba a punto de acabarse, pero no sé qué pasó que me quedé enganchada a la pantalla y a lo que estaba escuchando. Me pareció una canción tan, pero tan genial que lo único que pude hacer después fue buscar quién la cantaba y cuál era su título. Y así fue cómo me encontré con Bon Jovi. Después descubrí que mi padre tenía un cd del año de la castaña en el que aparecía Born to be my baby y entonces me di cuenta de lo maravillosos que eran por lo que comencé a escuchar sus canciones, a tragarme sus videoclips, a comprarme sus cd's (los tengo todos y bien orgullosa que estoy de ello) y a empapelar las paredes de mi habitación con sus fotos.  

Se puede decir que salvaron mi adolescencia porque escuchándoles me evadía de las cosas malas que por aquel entonces me rodeaban (suena más dramático de lo que en realidad fue) y bueno, supusieron para mí una vía de escape genial que me hizo recordar y volver a darme cuenta de lo importante que era y es para mí la música. Gracias a ellos me metí de lleno en la música de los ochenta y la disfruté muchísimo, aprendí de ella y a la vez crecí con ella aunque lo hiciera casi treinta años más tarde. 

Bon Jovi ha sido desde hace muchos años mi grupo favorito, sigue siéndolo actualmente aunque tenga varios grupos preferidos más y sé que seguirá siéndolo hasta que muera. Ya os comenté que en el 2008 fui a verlos en concierto a Barcelona y sin duda fue una de las mejores experiencias que he vivido en la vida. La repetiría con los ojos cerrados; volvería a correr, a llorar, a quedarme sin una pizca de voz cantando Have a nice day y me daría absolutamente igual. Poco después volvieron a venir a España, una vez a Barcelona y otra vez a Madrid, y me fue imposible ir a verles (son las espinitas que tengo clavadas), pero la próxima vez que vuelvan, si es que vuelven, allí me tendrán como un clavo. 

Pasando a hablar ya del nuevo single, he de reconocer que he estado un tiempo algo "desconectada" de Bon Jovi; no en el sentido de que me haya olvidado de ellos y ya ni los escuche, sino en el sentido que como no sacaban nueva música y saltó la noticia de que el grupo se disolvió, no estaba muy enterada de que iban a publicar un nuevo single y en otoño un nuevo disco. Además, he estado ampliando fronteras y escuchando nuevos grupos (uno en concreto del que os hablaré muy, muy pronto) y mi cabeza andaba por otros lares. Pero sí, la semana pasada me enteré de que Bon Jovi iban a hacer pública la canción This house is not for sale y me puse más contenta que unas castañuelas. Admito que el hecho de que Richie Sambora (el guitarrista) ya no esté con ellos por diferencias irreconciliables (o a saber por qué en realidad) me desilusiona bastante porque para mí Bon Jovi siempre han sido cuatro personas (cinco durante los primeros años), pero el que ahora sean tres me entristece un poco. Además, se tiene que admitir que, por desgracia, Bon Jovi ya no es lo que era. Siguen siendo buenos y lo que aportaron a la música no se lo va a quitar nadie, pero desde luego ahora son más mayores y su estilo ha cambiado

No obstante, cuando escuché el nuevo single me llené de felicidad al ver que su esencia sigue intacta. No sé explicarlo, pero a medida que lo iba escuchando iba pensando: siguen siendo ellos. Y lo mejor de todo es que por muchos años que pasen seguirán siéndolo aunque cambien, aunque se hayan convertido en un grupo más comercial, aunque el grupo se disuelva. Bon Jovi será Bon Jovi hasta el final de los tiempos y eso no me lo puede negar nadie. 

Si os apetece escuchar el nuevo single, como siempre, os lo dejo aquí abajo para que podáis disfrutar de él tanto como lo hago yo:
 

¡Nos leemos la semana que viene! 🌺

jueves, 7 de enero de 2016

Si hubiera nacido antes...

FUENTE
Antes de nada decir que deseo que todos hayais tenido una magnífica entrada al 2016 y que este sea un año lleno de felicidad, salud y dinerillo (cómo no). Hoy me apetece hablaros de un tema que lleva varios días rondándome por la cabeza y que no se me irá hasta que escriba una entrada sobre ello. Se trata de las cosas que me habría gustado hacer, o sitios a los que me habría gustado ir, si hubiera nacido años antes. Yo nací en el año 1992, pero soy aficionada a cosas que pasaron mucho antes y por eso "no las he podido disfrutar plenamente", solo porque nací algunos años más tarde. Para que me entendáis mejor empezaré a enumerarlas y así veréis a qué me refiero: 
  1. Ir a un concierto de The Beatles: por supuestísimo. Si hubiera sido joven en la época de los 60 seguramente habría sido una fan gritona de The Beatles. Me gusta pensar que no, que habría sido racional y madura, pero no lo sé y no lo puedo asegurar, así que mejor lo dejamos estar. Pero sí, me habría encantado disfrutar de su apogeo musical, poder bailar sus canciones cual loca (lo hago en pleno 2016, así que por eso no hay problema) y haberles visto en directo, pero por desgracia nací muchos años más tarde y lo único que me queda es seguir disfrutando de su música en cd/mp3 y emocionándome con sus vídeos. Y lo seguiré haciendo.
  2. Ir a un concierto de Bon Jovi en plenos años 80: siendo mi grupo favorito es normal. Como ya os comenté en esta entrada, fui en 2008 a un concierto de Bon Jovi, pero por ese entonces ya eran hombres maduros y a mí me habría encantado disfrutar de su locura ochentera. Habría disfrutado como una enana vistiendo mayas con estampados horribles y cardándome el pelo hasta quedarme calva, pero aún me faltaban unos pocos años para nacer y me perdí esas cosas, por lo que me ha tocado disfrutar de una etapa de ellos más calmada. Pero no me quejo.
  3. Ir a un concierto de Queen: sip. Un día en la televisión le hicieron una entrevista a alguien famoso (no recuerdo a quién) y esa persona dijo que le habría encantado poder disfrutar de un concierto de Queen, pero por esa época esa persona era muy pequeña y no pudo hacerlo. A partir de esa entrevista me di cuenta de que a mí me ocurría más o menos lo mismo. Cuando yo nací, por desgracia, Freddie Mercury ya había muerto, así que la época en la que Queen daba conciertos (aún los da, pero no es lo mismo por mucho que Adam Lambert haga de vocalista, y mirad que a mí Adam me encanta) me queda algo lejos. Pero sí, creo que Freddie tenía una fuerza brutal y era un hombre de lo más apasionado en sus canciones, y me hubiera gustado poder disfrutar de él en directo. Pero no pudo ser
  4. Disfrutar en el cine de las películas de Audrey Hepburn: Vacaciones en Roma es una de mis películas favoritas y desde hace años adoro a Audrey Hepburn por lo dulce y buena actriz que era, así que me habría encantado vivir en los años 50 para poder disfrutar de su trabajo en pantalla grande. Obviamente la gran mayoría de sus películas se han terminado convirtiendo en clásicos del cine (Desayuno con diamantes, Charada...), pero no es lo mismo verlas ahora que cuando se estrenaron y tuvieron su auge en plenos años 50. 
  5. Asistir al estreno de Grease: es mi película favorita; al menos se encuentra en uno de los primeros puestos. Se estrenó en 1978, por lo que faltaban 14 años para que yo naciera, así que tampoco he podido verla nunca en pantalla grande y me habría encantado. Es de esas películas que podría ver una y otra y otra vez y no me cansaría a pesar de que me la sé de memoria, pero me sigo partiendo de risa con ella y me entretiene como la primera vez. Por eso me habría gustado disfrutar de ella cuando se estrenó y haber vivido el auge que supuso esta película en su época.  
¿Me contáis qué cosas os habría gustado hacer/ver/escuchar antes, pero no pudisteis porque aún no habíais nacido o erais demasiado pequeños? Tengo curiosidad. ¡Nos leemos la semana que viene!

jueves, 19 de noviembre de 2015

El poder de los conciertos

He tenido la inmensa suerte de poder ir a varios conciertos (quizá no a tantos como me hubiese gustado, y dejando a un lado los conciertos típicos de las fiestas de pueblo), y hoy me gustaría compartir con vosotros lo que se siente en el momento en el que asistes a un concierto de tu grupo favorito.

Sin embargo, esa experiencia os la contaré al final, pues antes quiero escribir sobre lo que se siente al ir, simplemente, a un concierto. En 2011 me fui con mi hermana a París a ver a 100 Monkeys (el anterior grupo de Jackson Rathbone, para los que se pierdan) porque fue una gran oportunidad para ver a este hombre en persona (soy un caso porque vino dos veces a España antes de eso y no pude ir a verle). Así que mi hermana y yo hicimos las maletas y nos fuimos a París, con resfriado incluido, e hicimos cola desde las cinco de la tarde hasta las ocho que empezaba el concierto... Normalmente en las colas se suelen hacer amigos, pero en este caso no fue así porque nadie hablaba español y nosotras no entendemos el francés, por lo que nos saltamos esa parte. Una vez dentro tuvimos que escuchar a los teloneros (eso pasa siempre, o casi siempre) que no recuerdo quiénes eran, solo sé que eran un chico y una chica de Boston. Ahí es nada. Y finalmente salieron ellos, y cantamos, sudamos, saltamos y gritamos, y yo no pude apartar la mirada de Jackson por más que lo intenté. Pero sí, esa emoción, esos nervios justo cuando ya estás en la sala y  faltan apenas diez minutos para que salgan... Esas sensaciones son tan preciadas y tan gratificantes, mejores que mil tratamientos de spa juntos, seguro.

El año siguiente fui a ver al grupo FUN con una amiga a Barcelona, y aunque no hicimos tantas horas de cola no estuvimos menos de dos horas, eso seguro. Se hizo en la Sala Bikini, por lo que era en un sitio pequeño y no había demasiada gente (aunque luego la sala se llenó hasta los topes), pero también nos lo pasamos genial porque el cantante es un cachondo y tiene una energía inagotable. En este caso también vimos a los teloneros, que eran Walk The Moon (de estos sí me acuerdo), y aunque normalmente por los nervios apenas se les hace caso, este grupo tiene unas cuantas canciones geniales, como Tightrope

El año pasado mi amiga Juani (de la que os hablé en este post y de la que os hablaré próximamente con más detenimiento) me invitó a ir con ella a ver a Modà, un grupo italiano que conozco gracias a ella, y así aprovechar para conocernos en persona (después de estar casi más de cuatro años hablando online). En este caso no hubieron teloneros y tampoco hicimos cola, fue todo muy rápido, pero nos lo pasamos de maravilla. Es cierto que no cantaron mi canción preferida, Ti amo veramente, pero se los perdono porque este grupo hace un directo genial, como pocos. 

JON BON JOVI Y RICHIE SAMBORA
Ahora os hablaré del concierto que más he disfrutado y vivido, y que volvería a vivir sin dudarlo ni un solo segundo. En 2008 me enteré de que Bon Jovi (mi grupo favorito del mundo entero) hacía gira mundial y que pasarían por España, concretamente por Barcelona. Se trataba de la gira Lost Highway, un disco que tanto a mi hermana como a mí nos encantó, y decidimos ir las dos a l'Estadi Olímpic de Barcelona a ver a Bon Jovi en directo. Admito que fue mi hermana la que tuvo que levantarse a las siete de la mañana para poder comprar las entradas porque yo ese día estaba en el instituto, pero al final las conseguimos después de mucho esfuerzo y estrés (sí, esa es la parte mala de un concierto al que te mueres por ir). Una vez allí, el 1 de junio de 2008, (y después de horas y horas de cola) también tuvimos que ver a los teloneros, que en ese caso fueron Savia (si no me equivoco ahora se llaman Sober) y No Way Out, que por aquel entonces me encantaban. Como no podía ser de otra forma Bon Jovi se hicieron esperar una buena media hora, pero cuando salieron al escenario, sinceramente, yo pensaba que se iba el estadio abajo. Todo el mundo comenzó a gritar, a saltar y a empujar, y yo, a mis quince años, pensé que moriría allí dentro. Pero lo cierto es que no lo pude disfrutar más. Como ya me imaginaba, lloré a mares cuando cantaron Bed of Roses, pensé que me iba a estallar la garganta al cantar a grito pelado Have a nice day y me quedé afónica sin remedio. Pero bien contenta. 

L'ESTADI OLÍMPIC DE BARCELONA
Sin pensármelo, y con los ojos cerrados, volvería a un concierto como ese, porque disfruté un montón y me lo pasé genial; solté muchísima adrenalina y ya os digo, salí de allí relajada y laxa como un fideo pasado de cocción. Si tenéis la oportunidad de ver a vuestro grupo favorito en concierto, os aconsejo que no la desaprovechéis porque es una de esas ocasiones que, al menos en mi caso, solo he podido vivir una vez (Bon Jovi ha venido a España en dos ocasiones más después de eso y no pude ir a verles de nuevo). Ahora, si vuelvo a tener la ocasión ni lo dudaré; me plantaré allí donde se haga el concierto y volveré a llorar, a gritar, a saltar y a quedarme afónica sin importarme lo más mínimo porque, sinceramente, es una experiencia única. 

¡Hasta pronto!