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martes, 11 de abril de 2017

Best songs ever (Part I)

Los que ya me conocéis sabéis que soy una apasionada de la música. Como diría mi hermana, a veces soy una gramola porque siempre tengo alguna canción en la cabeza, por absurda que sea; siempre estoy canturreando mentalmente o, cuando no me doy cuenta y se me va la vergüenza, lo hago a viva voz y cual soprano amateur. Por eso me apetecía escribir una lista (o varias, porque esta entrada estará dividida en varias partes) de las que son, en mi humilde opinión, las mejores canciones del mundo. No tenéis por qué compartirlas, a cada uno le gusta lo que le gusta y tiene sus motivos, por eso yo os voy a traer las mías a ver si os descubro algún cantante o canción que os guste. Y como no me gusta hacer top 10 o top 20, estarán ordenadas de más antiguas a más nuevas. Vamos allá, pues:
  • Revolution de The Beatles (1968): creo que no va a ser una sorpresa para nadie que meta a los Beatles en esta lista, y mucho menos que sea con esta canción. No os puedo decir por qué me gusta tanto porque ni siquiera yo lo sé; quizá por el ritmo, por ese guitarreo insistente, por la letra que me parece brutal o por el videoclip, que me encanta y que vería una y otra y otra vez (y que no es nada del otro mundo, solo cuatro personas haciendo música; pero qué cuatro personas y qué música). Varios factores que se juntan y que hacen de Revolution, al menos para mí, una de las mejores canciones de la historia.
  • Raindrops Keep Fallin' on My Head de B. J. Thomas (1969): canción compuesta por Hal David y Burt Bacharach para la película Dos hombres y un destino, pero como yo soy así de maravillosa, la descubrí gracias a The Simpsons porque la película todavía no la he visto. Me parece una canción tan preciosa, tan distendida y tan de escucharla mientras vas en bici en una tarde de verano... Es un tópico, ya lo sé, pero no lo puedo evitar. No me canso nunca de escucharla (ni de cantarla).
  • Teenage Rampage de The Sweet (1974): tardé años en darme cuenta de que esta era mi canción preferida de The Sweet pero es que, de alguna manera, esta melodía me lleva de vuelta a mi infancia, a cuando mi padre me ponía las cintas de vídeo de música y yo saltaba delante del televisor. Teenage Rampage ha formado parte de mi vida desde que tengo uso de razón y me parece una canción brutal y con una fuerza impresionante, además de una de las mejores del grupo (pero es que tienen muy buenas y me cuesta solo elegir una).
  •  Bohemian Rhapsody de Queen (1975): tampoco es raro que esté en mi lista teniendo en cuenta que está considerada (de verdad) una de las mejores canciones de la historia. Esa mezcla de lírico, pop, rock... es una de las maravillas más maravillosas del mundo y la voz de Freddie ya es pura locura. Además es de esas canciones que cuando suena en el aleatorio de mi móvil no soy capaz de pasar; la tengo que escuchar sí o sí. Y ya cuando estoy sola en casa y la pongo... el show es muy, muy real.
  • New Kid in Town de Eagles (1976): mi canción favorita de Eagles. Que sí, que Hotel California es una pasada y está también considerada de las mejores canciones del mundo de la música, pero New Kid in Town me parece preciosa y me toca mucho el kokoro, ¿qué queréis que os diga? Tampoco sé por qué, yo solo sé que la escuché un día y supe que había encontrado una de mis canciones favoritas. Y si no la habéis escuchado no sé qué hacéis aquí leyéndome a mí en vez de estar disfrutando de esta buena y maravillosa música.
Por ahora esto es todo, os dejo aquí la primera parte de esta lista. Ya me diréis si os he descubierto alguna canción que no conocíais o si os ha horrorizado mi gusto musical (que si me lo decís me va a dar igual, pero vaya...). Y de cara a futuras publicaciones, tengo la intención de subir entradas más a menudo y prometo que lo intentaré porque tengo muchas ideas y muchas cosas de las que hablar. 
 
¡Nos leemos pronto! 🎤

lunes, 26 de septiembre de 2016

The Beatles: Eight Days a Week, the touring years

FUENTE
El lunes pasado tuve la oportunidad de ir al cine a ver The Beatles: Eight Days a Week, the touring years, el nuevo documental de Ron Howard que trata, tal y como dice el título, sobre los años en los que los Beatles salieron de gira por todo el mundo. A la vez, explica los inicios de la banda de Liverpool así como parte de su historia (gran parte de ella ya conocida y muy pocas cosas desconocidas).

He visto varios documentales de los Beatles y, a pesar de que este no es el que más me ha gustado, salí del cine encantada. Antes que nada porque nunca había visto a los Beatles en pantalla grande y tener la oportunidad de hacerlo fue genial. También me gustó que los testimonios que aparecen en el documental no se limitaran a ser los propios Beatles o gente relacionada con ellos, sino que me sorprendió gratamente ver, por ejemplo, a Whoopi Goldberg o a Sigourney Weaver hablando sobre sus años mozos en los que eran fan alocadas de los Beatles. 

Aparte de eso, el documental muestra de una forma muy clara la locura que los cuatro de Liverpool desataban en las jovencitas (y en las que no lo eran tanto también, no mintamos a estas alturas), y llegó un momento en el cine en el que incluso me sentí agobiada al escuchar tanto griterío. Pero por otra parte ese punto me encantó porque fue como estar dentro del documental, dentro de esa época y dentro de todo el embrollo que rodeaba contínuamente a los Beatles. Lo que aprecié mucho de cara al trabajo de Ron Howard fue que no intentó edulcorar nada, que parece (o al menos a mí me dio esa impresión) que buscó contar las cosas tal y como sucedieron. Me refiero al hecho de explicar, por ejemplo, que llegó un punto en el que los propios Beatles querían "dejar de ser" Beatles porque estaban sobrepasados por lo que ellos mismos habían creado. A ver, es una historia que ya se sabe y que a los que conocemos bien al cuarteto no nos sorprende (porque luego están los que dicen ser fans pero ni siquiera se han molestado en buscar información sobre ellos y continuan creyendo que todo era miel sobre hojuelas), pero por lo menos yo aprecio que en un documental que pretende ser serio sea también riguroso y verídico. 

Hubo un momento en la sala en la que me di cuenta (en realidad ya lo sabía pero en ese momento se puede decir que lo viví (porque yo soy muy intensa para estas cosas)) del poder de atracción que tienen los Beatles aún ahora, cincuenta años después, y sobre todo en el sentido de la diferencia de edad que había entre unos espectadores y otros. A mi lado había un señor de unos sesenta y tantos años que, de verdad, cantó todas las canciones que salieron en el documental de cabo a rabo; había adolescentes, gente más adulta, gente joven... Y todos estábamos ahí por un mismo motivo: por ver, por disfrutar y por conocer más a los Beatles. Me gustó en especial un momento del final, cuando salían los créditos y sonó, obviamente, Eight Days a Week y toda la sala nos pusimos a cantarla. Fue algo muy bonito y muy sentido para mí.

Así que por mi parte salí del cine muy satisfecha; me reí un montón con según qué cosas (sobre todo con las bromas del señor Lennon) y me encantó poder disfrutar de un trocito del concierto que ofrecieron los Beatles en el Shea Stadium de Nueva York porque fue como estar allí. Además, para una fan como yo nunca está de más conocer más detalles de la vida diaria o de las agotadoras giras de la banda de Liverpool, por lo que no puedo pedir más. ¿Lo recomiendo? Sí, mucho, y más si sois seguidores de los Beatles porque seguramente lo disfrutaréis el doble.   

Ya sé que la semana pasada no hubo entrada pero me estuve instalando en mi nueva casa (porque me he mudado como ya os conté hace unas cuantas semanas), no tenía muchas ganas de ponerme delante del ordenador a escribir, tampoco tenía mucha inspiración y porque este fin de semana me he ido a hacer un viaje exprés a Castellón que ha sido una maravilla. Por mi parte intentaré continuar con la rutina de publicar una entrada a la semana, pero si no pues nada, habrá entrada cuando pueda y cuando tenga algo decente que contaros, claro. 

¡Nos leemos pronto! 🍭  

jueves, 7 de enero de 2016

Si hubiera nacido antes...

FUENTE
Antes de nada decir que deseo que todos hayais tenido una magnífica entrada al 2016 y que este sea un año lleno de felicidad, salud y dinerillo (cómo no). Hoy me apetece hablaros de un tema que lleva varios días rondándome por la cabeza y que no se me irá hasta que escriba una entrada sobre ello. Se trata de las cosas que me habría gustado hacer, o sitios a los que me habría gustado ir, si hubiera nacido años antes. Yo nací en el año 1992, pero soy aficionada a cosas que pasaron mucho antes y por eso "no las he podido disfrutar plenamente", solo porque nací algunos años más tarde. Para que me entendáis mejor empezaré a enumerarlas y así veréis a qué me refiero: 
  1. Ir a un concierto de The Beatles: por supuestísimo. Si hubiera sido joven en la época de los 60 seguramente habría sido una fan gritona de The Beatles. Me gusta pensar que no, que habría sido racional y madura, pero no lo sé y no lo puedo asegurar, así que mejor lo dejamos estar. Pero sí, me habría encantado disfrutar de su apogeo musical, poder bailar sus canciones cual loca (lo hago en pleno 2016, así que por eso no hay problema) y haberles visto en directo, pero por desgracia nací muchos años más tarde y lo único que me queda es seguir disfrutando de su música en cd/mp3 y emocionándome con sus vídeos. Y lo seguiré haciendo.
  2. Ir a un concierto de Bon Jovi en plenos años 80: siendo mi grupo favorito es normal. Como ya os comenté en esta entrada, fui en 2008 a un concierto de Bon Jovi, pero por ese entonces ya eran hombres maduros y a mí me habría encantado disfrutar de su locura ochentera. Habría disfrutado como una enana vistiendo mayas con estampados horribles y cardándome el pelo hasta quedarme calva, pero aún me faltaban unos pocos años para nacer y me perdí esas cosas, por lo que me ha tocado disfrutar de una etapa de ellos más calmada. Pero no me quejo.
  3. Ir a un concierto de Queen: sip. Un día en la televisión le hicieron una entrevista a alguien famoso (no recuerdo a quién) y esa persona dijo que le habría encantado poder disfrutar de un concierto de Queen, pero por esa época esa persona era muy pequeña y no pudo hacerlo. A partir de esa entrevista me di cuenta de que a mí me ocurría más o menos lo mismo. Cuando yo nací, por desgracia, Freddie Mercury ya había muerto, así que la época en la que Queen daba conciertos (aún los da, pero no es lo mismo por mucho que Adam Lambert haga de vocalista, y mirad que a mí Adam me encanta) me queda algo lejos. Pero sí, creo que Freddie tenía una fuerza brutal y era un hombre de lo más apasionado en sus canciones, y me hubiera gustado poder disfrutar de él en directo. Pero no pudo ser
  4. Disfrutar en el cine de las películas de Audrey Hepburn: Vacaciones en Roma es una de mis películas favoritas y desde hace años adoro a Audrey Hepburn por lo dulce y buena actriz que era, así que me habría encantado vivir en los años 50 para poder disfrutar de su trabajo en pantalla grande. Obviamente la gran mayoría de sus películas se han terminado convirtiendo en clásicos del cine (Desayuno con diamantes, Charada...), pero no es lo mismo verlas ahora que cuando se estrenaron y tuvieron su auge en plenos años 50. 
  5. Asistir al estreno de Grease: es mi película favorita; al menos se encuentra en uno de los primeros puestos. Se estrenó en 1978, por lo que faltaban 14 años para que yo naciera, así que tampoco he podido verla nunca en pantalla grande y me habría encantado. Es de esas películas que podría ver una y otra y otra vez y no me cansaría a pesar de que me la sé de memoria, pero me sigo partiendo de risa con ella y me entretiene como la primera vez. Por eso me habría gustado disfrutar de ella cuando se estrenó y haber vivido el auge que supuso esta película en su época.  
¿Me contáis qué cosas os habría gustado hacer/ver/escuchar antes, pero no pudisteis porque aún no habíais nacido o erais demasiado pequeños? Tengo curiosidad. ¡Nos leemos la semana que viene!

jueves, 1 de octubre de 2015

Nowhere Boy

¡Hola! Hoy en la sección de cine os vengo a hablar de una película que tenía muchas ganas de ver desde que supe de su existencia. Se trata de Nowhere boy (2011), dirigida por Sam Taylor-Wood y protagonizada por Aaron Taylor-Johnson, Kristin Scott Thomas, Anne-Marie Duff y Thomas Brodie-Sangster. 

La película es un biopic sobre la adolescencia de John Lennon (he decidido ver todas las películas sobre The Beatles y ya llevo unas cuantas) y trata sobretodo la difícil relación que tuvo con su tia Mimi y con su madre Julia, así como sus inicios en el mundo de la música. En este film podemos ver a un John Lennon de dieciséis años al que no le van nada bien los estudios, que odia ponerse las gafas y muy rebelde, que en el fondo lo que necesita es algo de cariño por parte de su familia más próxima. Vive con sus tíos George y Mimi porque su madre lo "abandonó" de pequeño, y eso es algo que lo dejó marcado de por vida. 

Aparte de eso, Nowhere boy explora el descubrimiento del Rock and Roll por parte de John Lennon, sus deseos de aprender a tocar la guitarra y sus ganas de formar un grupo de música. A partir de aquí veremos su primer encuentro con Paul McCartney y, a raíz de este, con George Harrison. Ya os he contado demasiado del argumento de la historia, así que mejor cambio de tema. 

La caracterización de los personajes no es precisa en absoluto, pues John Lennon no tenía los ojos azules, por ejemplo, y aunque a mí me guste mucho Thomas Brodie-Sangster, no se parece a Paul McCartney ni en el blanco de los ojos. Aparte de eso, en el film hay algunos errores históricos que no concuerdan con lo que pasó en la realidad (supongo que para hacer la película más dinámica). No obstante, esos detalles no importan cuando la historia (a pesar de sus errores) está tan bien llevada y la actuación de los actores es tan buena. En serio, me ha sorprendido muchísimo Aaron Taylor-Johnson (al que ya conocía de Los Vengadores: la era de Ultrón), más que nada porque no sabía que cantaba tan bien y que era capaz de imitar tan perfectamente la voz de Lennon. Kristin Scott Thomas y Anne-Marie Duff, que interpretan a la tía Mimi y a Julia, la madre de John, respectivamente, también se llevan mis halagos por la fuerza de su interpretación. Chapó a las dos. 

Lo que también es muy destacable de este film es su banda sonora; entre Elvis Presley, Jerry Lee Lewis y, cómo no, The Beatles, he disfrutado de lo lindo. Sobretodo me ha encantado una de las canciones de The Quarrymen (para quien no lo sepa, fue uno de los primeros grupos integrados por John Lennon, Paul McCartney y George Harrison, entre otros) que se llama In spite of all the danger del año 1957, aunque versionada para la película.

A mí personalmente me ha gustado muchísimo, la he disfrutado, no se me ha hecho larga en absoluto, al contrario, y he conocido una parte de John Lennon desconocida para mí. Por eso la recomiendo totalmente, aunque es probable que la disfruten más aquellos que son aficionados a la música de Lennon y de The Beatles (aunque la película no explore la locura que vivieron durante su apogeo musical. Si queréis ver algo de ese tema, os recomiendo muchísimo A hard day's night protagonizada precisamente por los propios Beatles). Por si no os decidís a ver Nowhere boy os dejo aquí abajo el trailer a ver si os convenzo.



¡Hasta pronto!

lunes, 14 de septiembre de 2015

What is life - George Harrison

Para inaugurar esta sección del blog lo voy a hacer con una canción que me encanta y que llevo semanas sin dejar de escuchar. Se trata de What is life de George Harrison. 

Es una canción que conozco desde pequeña, pues a mi padre le encanta la música, sobretodo la de los años 60 y 70, y siempre ha sido un elemento muy importante en mi casa. Desde hace muchos años mi canción preferida de George Harrison era My sweet Lord; el problema es que no era consciente de que What is life también era de él, hasta que me di cuenta de ello viendo el documental sobre su vida Living in the material world (2011), dirigido por Martin Scorsese, que recomiendo altamente. Sobra decir que mi padre me miró mal cuando le expliqué mi error, pero bueno, el caso es que ahora no puedo decidir cuál de sus canciones me gusta más. 

Como imagino que la gran mayoría sabe, George Harrison (1943-2001) fue uno de los integrantes de The Beatles y un músico multiintrumentalista de gran talento al que admiro muchísimo. Entre sus composiciones con The Beatles destacan canciones como Here comes the sun, Something y While my guitar gently weeps. Aparte de ser cantante y músico, también participó en todas las películas que se hicieron sobre el grupo y hacia el año 1966 decidió abrazar el hinduismo como religión formal, hecho que descolocó bastante a muchas personas de su generación y entorno. 

Pero esta entrada no es para hablar de él, sino de su canción, y a eso me voy a limitar. What is life es una canción del 1971 del álbum All things must pass. En ella participaron diversos músicos, entre los que destacan Eric Clapton a la guitarra o Bobby Whitlock al piano. A lo largo de los años, y sobretodo en YouTube, se han abierto debates sobre el significado de la misma, pues mucha gente opina que George se la dedicó a Dios, otros creen que está dedicada a una mujer, románticamente hablando, y algunos más piensan que la destinó a su madre. Lo cierto es que las tres opciones podrían ser válidas, pues la letra va dirigida a un sujeto desconocido: "Tell me, what is my life without your love? Tell me, who am I without you, by my side?". Pero ¿quién sabe? Solo él sabía en quién pensaba mientras la componía y nosotros tenemos que limitarnos a disfrutar de ella y a sacar nuestras propias conclusiones mientras lo hacemos. 

Si no la habéis escuchado os la recomiendo muchísimo porque realmente es una maravilla y, aunque suene cursi, a mí me hace feliz cada vez que la escucho. Aquí abajo os dejo el vídeo por si queréis oírla, y si lo hacéis ya me contaréis vuestra opinión. Espero que os haya gustado esta pequeña sección del blog y que me acompañéis en las demás. 



 ¡Hasta la próxima!