viernes, 4 de noviembre de 2016

Stranger Things (Sin Spoilers)

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Pues sí, ha terminado pasando. Tarde, pero ha pasado: al final me he decidido a ver Stranger Things. Y tengo que deciros, compañeros, que me ha conquistado como a la gran mayoría de espectadores que disfrutaron de esta serie a lo largo del pasado verano. Sinceramente, no sé por qué he tardado tanto en verla; supongo que quería que el boom que hubo con ella cuando se estrenó disminuyera un poco y lo cierto es que ahora me arrepiento.

Dirigida por los hermanos Duffer, Stranger things se estrenó en Netflix el verano pasado y es todo un homenaje a muchísimos clásicos del cine de ciencia ficción y fantástico de los años 80. Se puede decir que es una mezcla entre E.T el extraterrestre, Los Goonies y todas las películas de ese tipo que se os ocurran. Es un paraíso lleno de referencias frikis por doquier (entre Dragones y Mazmorras, El Señor de los Anillos y muchas más alusiones que yo, por mi parte, desconozco, lo siento) que harán las delicias de todo aquel que fue adolescente en esa época y de los que, de algún modo u otro, crecimos viendo esas películas y jugando a juegos de ese tipo.

La historia comienza con la desaparición de Will Byers, uno de los niños que forma parte del cuarteto protagonista, a manos de una terrorífica criatura. Tanto su madre (interpretada por Winona Ryder) como sus amigos Mike, Lucas y Dustin no cesarán en su empeño por encontrarlo, hallando por el camino a una extraña niña llamada Eleven que conseguirá inroducirlos en un mundo oscuro lleno de secretos que jamás hubieran podido imaginar. La trama es sencilla pero esconde muchos misterios que, primero, os dejarán con la boca abierta y, segundo, os mantendrán pegados al sofá prácticamente hasta el final. Si la veis como lo hice yo, sin apenas saber a qué os enfrentabais, habrá tantas cosas y detalles que os descolocarán que llegará un momento en el que os estará a punto de explotar la cabeza. 

Los personajes me han gustado muchísimo, sobre todo Mike (quien me robó el corazón desde el primer episodio sin que pudiera evitarlo) y, por supuesto, Eleven, esa niña tan especial que casi sin abrir la boca se lleva todo el protagonismo de la serie. Los secundarios están perfectamente justificados, cada uno tiene su papel y su cometido y lo trabaja de manera perfecta. Aparte de las referencias frikis y de esa atmósfera fantástica que rodea Stranger Things, lo que también me gustó mucho de la serie fue el trato hacia los niños protagonistas. Sus opiniones son siempre tomadas en cuenta, en ningún momento se les infantiliza, al contrario, son tratados de la misma forma que a los adultos, sin ningún tipo de condescendencia. Porque son ellos quienes llevan la serie, quienes lo empiezan y lo terminan todo; sobre ellos recae el peso de la trama. Y me parece perfecto. 

Además, a lo largo de los ocho episodios que componen la primera temporada se ve una clara e importante evolución de todos (o casi todos) los personajes. Ninguno de ellos es plano, todos tienen un trasfondo muy interesante que se ve alterado por los hechos que transcurren a lo largo de la serie. Ese factor me pareció de lo más cautivador al final: ver lo diferentes que eran algunos personajes en el último episodio en comparación a como eran en el primero. Otra de las cosas que me gustaron, si no la que más, fue la ambientación. Está cuidada al detalle para que el espectador vuelva sin remedio a los ochenta: la ropa, los peinados, las gafas e incluso la moda de ir en bicicleta a todas partes. Me pareció simplemente maravilloso y, aunque yo no viví esa época porque aún no había nacido, a medida que iba viendo la serie me iba entrando morriña y a la vez me fui dando cuenta de lo mucho que ha cambiado la sociedad en treinta años, de lo que hemos ganado pero también de lo que hemos perdido.  

Por último, me gustaría destacar la maravillosa banda sonora que adereza la gran mayoría de las escenas de esta serie. Peter Gabriel, The Clash o Foreigner son solo algunos ejemplos de los grandes artistas que suenan en Stranger Things. Solo os diré que a mí ya me ganaron en el primer episodio con White Rabbit de Jefferson Airplane. Soy una nostálgica, ¿qué queréis que os diga?

Lo único que no me gustó de Stranger Things fue lo corta que se me hizo (porque la devoré en tres días contados sin poder evitarlo). Digamos que con esta serie me pasó lo mismo que con Sons of Anarchy a principios de año: no pude parar hasta que la terminé. La parte buena es que ha sido renovada para una segunda temporada pero que, por lo que he leído, no veremos hasta julio del año que viene... Así que a esperar se ha dicho, qué remedio. Por mi parte os la recomiendo muchísimo a todos, a los que os guste la ciencia ficción, a los que os sintáis friketes, a los que fuisteis jóvenes en los ochenta... y a los que no también, ¿por qué no

¡Nos leemos pronto! 🍭           

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